Vox Populi


 La reflexión que nos manda Sergi Edo nos sirve para abrir una nueva sección, precisamente con el mismo título de esta aportación: Vox Populi. Desde el CSC no ponemos ni quitamos una coma, ni eso quiere decir que compartamos las opiniones que aquí se puedan ir publicando: podemos ser eco de vuestras ideas, vuestros sueños o vuestras ilusiones; si nos las hacéis llegar, nosotros las difundiremos.

Vox Populi
            En este momento histórico en el que tanta importancia y tan protagonismo tiene la política, se oye cada vez a más y más gente (no solo en la calle y los bares, también en radio y televisión) dando su opinión sobre política, y la mayoría de lo que dicen no es nada más que eso, opiniones. En general se habla mucho y guiado por intuiciones poco examinadas, por claros prejuicios,  o simplemente por ignorancia. Todos estos factores pueden ser perdonados al ciudadano medio, que tampoco dispone del tiempo para pensar y contrastar sus creencias. Pero eso es imperdonable para los profesionales del sector.
            Ante tal falta de criterio no puedo evitar las ganas de escribir este artículo, donde quiero mostrar una base sólida para las ideas políticas que se quieran expresar. Y explicar con palabras y argumentos aquellas intuiciones que son las que acaban decantando la balanza de las opiniones:
            El gobierno y la sociedad son dos cosas distintas y, aunque, a veces, sus objetivos puedan coincidir, no necesariamente tiene por qué ser así. Cualquiera puede imaginar un gobierno que sólo mira por su propio interés (ya sea el de las (o la)  personas con mando, o se le atribuye un interés divino, o sólo sigue el interés de cierto estamento de la sociedad. Para simplificar lo dejaré en acciones que hace el poder para reforzar su poder). Los intereses de la sociedad son varios: educación y sanidad son los más de moda, sin hablar de la hegemonía de la economía y el trabajo, pero también lo está la convivencia, la cultura el ocio...
            Como la sociedad es (o debería de ser) libre de escoger a quien la gobierna, escogerá al gobierno que más defienda sus intereses. Y para eso sirve la democracia. Dicho con el vocabulario que estoy utilizando: la democracia es la mejor forma de gobierno que hemos sabido inventar para que los intereses del gobierno y de la sociedad sean lo más parecidos posibles. Ahora imaginemos la democracia perfecta, una cámara de representantes donde todo ciudadano tiene la misma representación que cualquier otro y donde los territorios también tendrán su perfecta representación. Incluso en esta democracia puede pasar que los intereses del gobierno y los intereses de la sociedad sean distintos. Incluso en este estado perfecto, gobierno y sociedad no comparten intereses de forma perfecta. 
            Como el poder se consigue con los votos, se da que el gobierno toma medidas que sabe que no son buenas para la sociedad pero si para ganar electorado (a esto se le llama populismo) y también se da que deja de tomar ciertas acciones por miedo a perder votos (las llamadas medidas impopulares). La sociedad la formamos personas individuales, y el conocimiento y educación que tengamos, así como también el tiempo que le dediquemos a este tema, hará que seamos más conscientes de los auténticos intereses de la sociedad. Y si la sociedad conoce sus intereses no se va a dejar enredar por populismos y las medidas impopulares dejaran de ser impopulares.

 © Sergi Edo, Barcelona 2012

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