Jueves Santo

"Después de la tempestad llega la calma", es el refrán que define esta Semana Santa que estamos empezando a dejar atrás. Aunque vamos a ver día a día lo que nos ha dejado:

El Jueves Santo empezaba como muchos otros jueves, pero el pueblo estaba rebosante de energía, gente y ganas de empezar los actos festivos.



A las 16:30, los tambores empezaban a resonar por todo el pueblo, mientras que en el epicentro de donde provenían los redobles de tambor Juanito y Tere empezaban un año más a mantener la tradición que su padre Nicolas, había empezado.

Después del ensayo, las campanas de la Iglesia de Santa María la Mayor, sonaban para anunciar el comienzo de la ceremonia del lavatorio, recreando lo acontecido a través de 12 voluntarios que prestaban sus pies para ser lavados.

Como novedad, en la noche del Jueves Santo, se salió en procesión desde la Capilla del Pilar hacia Santa Barbara conmemorando la Pasión de Cristo.

Terminó el jueves en la Plaza Mayor al ritmo de los tambores y con la última campanada de las 24:00, se silenció La Fresneda durante 12 horas para romper la hora el Viernes a las 12:00, pero el Viernes Santo os lo contamos en otra ocasión.

2 comentarios:

  1. Bravo, para los "tamborreros" y su director que cada año ,lo hacen mejor y de la nueva simiente que va creciendo !ya no digamos! la ilusión que le ponen. !Animo chicos! que sois estupendos
    Montse

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, Montse, se nota cuando las cosas se hacen con pasión; cada año el sonido de los tambores de La Fresneda llega más lejos.
      :)

      Eliminar